lunes 23 de enero de 2012

El puente imposible


Entrevista a Demetrio Chalkias, militante de izquierda y testigo de las gestas populares de Grecia y la Argentina. Similitudes y diferencias con la crisis del capitalismo como telón de fondo.

Por Adrián Pérez

Los orígenes del argentino Demetrio Chalkias se remontan a la antigua Grecia. Al igual que Aristóteles, su padre nació en la ciudad de Estagira. Su madre es de un pueblo cercano a la laguna Estinfalia, donde Hércules enfrentó a los pájaros antropófagos. Como el héroe mitológico, el pueblo heleno resiste hoy los embates de otras aves rapaces que hunden al país en su peor tragedia. Chalkias recibe a Caras y Caretas en su casa de Sarandí, convida café griego y bombones bizantinos. “Hoy muere la Grecia que después de los 80 fue construyendo un Estado de Bienestar tardío respecto al resto de Europa y que en los 90 se manifestó económicamente en los mismos términos que Argentina”, advierte. De fondo, un documental repasa imágenes de las luchas callejeras de 2001, en Buenos Aires, con subtítulos en griego. La cuna de la democracia se mira en un espejo que atrasa diez años. Mientras tanto su sociedad protesta y rechaza los planes de ajuste exigidos por Alemania y Francia.

Después del Rodrigazo, Chalkias viajó a Europa para difundir el ideario del Partido Socialista de los Trabajadores. Al llegar se encontró con una sociedad diezmada por años de dictadura y guerra civil. “En Grecia hubo dos guerras mundiales, golpes de Estado y nunca nadie perdió la memoria. No hay familias que no tengan muertos en la guerra civil”, asegura. Admirador del pueblo palestino, vasco, kurdo e irlandés, Chalkias formó la organización Nueva Corriente de Izquierda y la Liga Socialista Revolucionaria helena.

También trabajó como ayudante de impresión en una fábrica donde fue elegido delegado: en Avellaneda había sido obrero metalúrgico. El 18 de octubre de 1981, cuando los socialistas llegaron al gobierno, miles de personas cantaban en las calles “Socialismo acá y ahora”. Una generación entera había sido influenciada por Salvador Allende. “Theodoros Pangalos, vicepresidente de Grecia, era uno de los filósofos que participó junto a Cornelius Castoriadis en el Mayo Francés. El año pasado Pangalos dijo en el Parlamento: ‘Los hicimos a todos empleados públicos y todos nos robamos la plata’”, recuerda Chalkias, que vivió en Atenas hasta 1991.

--El Pasok, Movimiento Socialista Panhelénico, ganó las elecciones generales de 2009 por un amplio margen. ¿Qué pasó en el medio?
--Después de esa victoria había una sensación de que todo volvía a la normalidad. Sin embargo, Grecia tenía un déficit del 160 por ciento y salió a pedir ayuda al Mercado Común Europeo y a la Unión Europea. Actualmente, ese déficit trepó al 180 por ciento en un año. Ahí se acordaron de Argentina.

--¿Por qué dice que se acordaron de Argentina?
--Ellos sabían que el experimento que querían aplicar en Grecia había estallado aquí en 2001. En agosto de 2007, en el mismo momento que los propietarios le prendían fuego a los campos, se quemaba el sur de California, la cuna de los créditos basura. En septiembre quiebra Lehman Brothers y explotó la primera gran rebelión en Atenas.

--¿La crisis griega actual es comparable con 2001 en Argentina?
--El movimiento de los indignados surge de la clase media, como el 19 de diciembre aquí, pero tuvo que referirse a la izquierda. Lo distinto en Grecia es que inmediatamente tuvo un carácter social, de clase, no se mareó políticamente. Es una izquierda donde no hay verticalismo.

--¿El movimiento de indignados de Grecia es el más formado políticamente de Europa?
--Organizan enfermerías, se colocan talco en la cara, jugo de cebolla y van con máscaras de gas porque saben que va a haber choques con la policía. No hay confusión sobre qué es gobierno y qué es Estado. Es de una composición política superior respecto a los españoles y otros movimientos de indignados. Además de la alianza entre trabajadores y clase media, están conectados por las grandes luchas del movimiento estudiantil.

--¿No se traban esos acuerdos en otros países europeos?
--Italia y Alemania tienen cuarenta años de sindicalismo acomodado con el Estado de Bienestar. Los indignados españoles dicen “no a los políticos" o “queremos cambiar el sistema electoral” pero no tienen un movimiento sindical y estudiantil formado. No es el movimiento estudiantil griego que en 2006 tomó cuatrocientas facultades durante un mes y derrotó al gobierno de derecha. Basta con visitar el Politécnico de Atenas, donde comenzó la rebelión estudiantil contra la Junta de los Coroneles de 1973, y donde en junio se originó en junio el movimiento de indignados, que desembarcó con decenas de acampes y movilizaciones en Plaza Syntagma.

Publicado en la edición de enero de la Revista Caras y Caretas

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